La ermita de Tanya aparece en la historia en 1371 con el nombre de ecclesia Sancte Marie de Tanyano. En aquella época, los ermitaños eran monjes sedentarios aislados. A partir del siglo XVII evolucionó la función del ermitaño. Aún miembro de la Iglesia, el ermitaño se convertirá en consejero, confidente de la población local. Ya no tiene vocación de aislamiento, sino que vive en la sociedad catalana de su tiempo; tiene un papel importante al igual que el párroco.
La iglesia sólo se puede visitar con cita previa. Información en la Oficina de Turismo.
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